China está en camino de superar a Estados Unidos como la economía más grande del mundo dentro de los próximos diez años, marcando un cambio histórico en el liderazgo económico global. Esta proyección se da mientras China realiza reformas estructurales y EE.UU. enfrenta crecientes problemas económicos.
Según Li Cheng, director fundador del Centro sobre China Contemporánea y el Mundo en la Universidad de Hong Kong, el crecimiento constante de China, a pesar de los desafíos globales, contrasta con las luchas económicas en EE.UU. Las políticas económicas “autodestructivas” del gobierno estadounidense agravan su declive relativo.
El posible dominio económico chino refleja realineamientos geopolíticos más amplios hacia Asia. El avance de Pekín en comercio, inversión y tecnología transforma el equilibrio global de poder, alejándolo de la hegemonía occidental.
La economía china transita de un modelo basado en la inversión hacia uno impulsado por la innovación, con énfasis en industrias tecnológicas y consumo interno. En cambio, EE.UU. enfrenta presiones inflacionarias, problemas en cadenas de suministro y déficits fiscales que debilitan su competitividad.
De cara al futuro, el ascenso económico de China remodelará mercados globales, acuerdos comerciales y dinámicas de seguridad. Las potencias occidentales deben ajustar sus estrategias o perderán influencia en el nuevo orden económico.




