China avanza con fuerza en su proyecto Zhuri para establecer estaciones solares en el espacio, pese al cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 25% del petróleo transportado por mar. La propuesta busca captar energía solar en órbita geoestacionaria y transmitirla a la Tierra, evitando vulnerabilidades terrestres.
El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha tensionado la seguridad energética global. Para mitigar amenazas en sus rutas de suministro, China apuesta por una fuente energética limpia y soberana a través de tecnología espacial. El académico Long Lehao comparó esta iniciativa con llevar la gigantesca presa de las Tres Gargantas al espacio, destacando su magnitud.
Desde perspectiva estratégica, potencias como Japón y EE.UU. vigilan de cerca esta apuesta china que podría debilitar su influencia en mercados energéticos y control sobre el petróleo de Medio Oriente. El proyecto refleja la ambición china por liderar las renovables del futuro y diversificar sus fuentes.
Técnicamente, Zhuri planea grandes paneles solares en órbita geoestacionaria con sistemas de transmisión por microondas o láser para entregar gigavatios de electricidad limpia de forma continua. Implica avanzar en construcción espacial, conversión energética y seguridad en el envío de energía. China invierte miles de millones de dólares.
A futuro, si prospera, Zhuri acelerará el fin de la dependencia en combustibles fósiles y proporcionará una ventaja estratégica clave a China, pero también puede intensificar rivalidades en el espacio y la tecnología verde.




