China negó categóricamente haber aumentado las inspecciones a embarcaciones con bandera panameña en represalia por la decisión de Panamá de retirar concesiones portuarias a un conglomerado de Hong Kong en ambos extremos del Canal de Panamá. Beijing acusó a Washington de tratar de apoderarse del canal estratégico, un punto clave para el comercio global.
La disputa comenzó luego de que Panamá revocara los derechos operativos del conglomerado Hutchison Ports en los puertos del canal. Durante una rueda de prensa, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, calificó las acusaciones estadounidenses de “repetidas imputaciones erróneas” sobre las inspecciones.
Este enfrentamiento representa un choque estratégico entre potencias mundiales respecto a infraestructuras marítimas clave para el comercio internacional. El control del Canal de Panamá es un factor decisivo para las cadenas de suministro globales, aumentando la intensidad del conflicto.
Técnicamente, las inspecciones chinas implican mayor revisión y retrasos en los puertos que atienden a los barcos panameños, aunque no se confirma ningún bloqueo oficial. La pérdida de concesiones de Hutchison Ports altera las operaciones portuarias tradicionales y puede afectar la logística regional.
En el futuro, las acusaciones de Pekín hacia Washington pueden profundizar la rivalidad geopolítica, incrementando el riesgo de confrontaciones mayores sobre el canal. Esto repercutirá en las rutas marítimas globales y marcará una nueva etapa en la competencia estratégica por infraestructuras navales críticas.




