China ha iniciado dos investigaciones oficiales sobre barreras comerciales contra Estados Unidos en respuesta a las pesquisas de la Sección 301 de EE.UU. que acusan a China de prácticas comerciales desleales. Estas investigaciones se centran en medidas estadounidenses que, según Pekín, dañan las cadenas industriales y de suministro internacionales. La medida supone una fuerte escalada contra la amenaza estadounidense de imponer tarifas más altas.
El Ministerio de Comercio chino anunció que estas investigaciones analizarán particularmente medidas de EE.UU. que perjudican las cadenas globales de suministro y bloquean el comercio de productos ecológicos. Esta acción se produce horas después de que EE.UU. intensificara sus propias investigaciones contra China, calentando la disputa bilateral.
Estratégicamente, estas investigaciones son una represalia que subraya la tensión económica creciente entre las dos mayores economías del mundo. El enfoque chino en obstáculos al comercio verde abre un nuevo frente en la rivalidad, con impactos potenciales en los mercados emergentes de tecnologías sostenibles. Además, busca desalentar restricciones comerciales unilaterales.
Técnicamente, las investigaciones evaluarán aranceles, subvenciones y regulaciones estadounidenses aplicadas bajo la Sección 301, que previamente provocaron aranceles millonarios sobre productos chinos. China pretende reunir pruebas, fortalecer su caso ante la OMC y prepararse para negociaciones o represalias. Se espera que estos procesos duren varios meses.
De cara al futuro, esta escalada puede desestabilizar aún más las cadenas de suministro globales ya golpeadas por conflictos geopolíticos. Las mayores tarifas y barreras comerciales elevarán costos para multinacionales, retrasarán el desarrollo tecnológico verde y endurecerán las relaciones entre EE.UU. y China. Expertos advierten que el conflicto puede retardar la recuperación económica global y acentuar la desconexión comercial.




