El coronel retirado de la Fuerza Aérea estadounidense Troy Pananon, excomandante de una ala KC-135, alerta sobre las enormes dificultades logísticas que EE.UU. enfrentaría para alimentar operaciones aéreas contra China. La veterana flota de tanqueros KC-135 estaría al límite si el conflicto se prolonga.
El KC-135 Stratotanker ha sido clave en el reabastecimiento aéreo de EE.UU. desde los años 50, permitiendo la proyección global de poder. Pero ya está cerca de quedar obsoleto y está bajo presión por las operaciones actuales, sobre todo en la región Indo-Pacífico donde China fortalece su poder militar.
Desde lo estratégico, las operaciones aéreas sostenidas contra China exigen un reabastecimiento masivo que mantenga los vuelos de cazas y bombarderos. Cualquier fallo en la cadena de combustible reduciría la superioridad aérea y limitaría la respuesta rápida de EE.UU. y sus aliados, otorgando ventaja a Beijing.
Técnicamente, la flota KC-135 incluye unas 400 unidades, mayoritariamente modernizadas pero envejecidas. Los tanqueros KC-46 enfrentan retrasos y problemas operativos, reduciendo las opciones disponibles. La frecuencia de misiones de tanqueros debe incrementarse y al mismo tiempo protegerse de posibles ataques chinos a bases y puntos de reabastecimiento.
De cara al futuro, sin una modernización y expansión urgentes de la capacidad de tanqueros, EE.UU. corre riesgo de fallos logísticos críticos en un conflicto intenso contra China. Esta vulnerabilidad revela la necesidad apremiante de fortalecer las redes de reabastecimiento aéreo y los planes de contingencia aliados para sostener la disuasión regional.




