Las fuerzas terrestres israelíes lanzaron una ofensiva en el sur de Líbano para atacar a Hezbolá, intensificando la guerra de un mes contra el miliciano respaldo por Irán. Esta escalada supone un esfuerzo de Israel para destruir la capacidad operativa de Hezbolá dentro del territorio libanés. El gobierno libanés está paralizado por divisiones internas y no puede controlar la crisis.
Líbano ha sufrido guerras y crisis internas desde la guerra civil 1975-1990, las protestas de 2019 por reformas y la explosión en el puerto de Beirut en 2020. Ahora enfrenta una segunda frente peligrosa entre la invasión israelí y la militarización de Hezbolá.
Estratégicamente, Líbano es el campo de batalla clave donde influencias regionales de Irán y el poder militar israelí chocan directamente. La estabilidad libanesa es vital para las ambiciones de Teherán y la seguridad israelí. La escalada amenaza con expandir el conflicto a toda la región.




