La campaña militar entre EE.UU. e Israel contra Irán cumple su segundo mes tras los ataques aéreos que mataron al Líder Supremo iraní Ayatollah Ali Khamenei el 28 de febrero. El enviado especial estadounidense Steve Witkoff predice que las conversaciones con Teherán podrían comenzar esta semana, indicando un momento crítico mientras la guerra continúa sin señales de finalización.
El conflicto inició cuando EE.UU. e Israel coordinaron ataques aéreos contra la infraestructura militar y nuclear iraní, desatando una crisis con impacto geopolítico global. La muerte del líder iraní intensificó la tensión entre las potencias regionales del Medio Oriente a niveles casi insostenibles.
Estratégicamente, esta guerra amenaza la estabilidad del Medio Oriente, afectando las rutas comerciales, suministros energéticos y cálculos de seguridad de la OTAN, Rusia, China y actores regionales. Las instalaciones nucleares de Irán siguen siendo el objetivo principal del aliado EE.UU.-Israel.
Operacionalmente, los ataques han apuntado al menos a dos sitios nucleares clave usando potencia aérea de precisión con inteligencia de alto valor. Las fuerzas estadounidenses e israelíes emplean aviones avanzados y drones con apoyo de guerra electrónica para deteriorar las defensas aéreas iraníes evitando combates terrestres directos.
La perspectiva inmediata es volátil, con Irán probablemente respondiendo con represalias asimétricas o mediante actores proxy. La reapertura de canales diplomáticos muestra que Washington reconoce la gravedad y la posibilidad de una guerra regional en espiral. Si fracasan las negociaciones, se espera un conflicto ampliado con múltiples actores estatales y no estatales, aumentando el riesgo de una guerra larga y compleja.




