Las fuerzas israelíes han perdido al menos cuatro soldados durante una ofensiva militar más profunda en el sur de Líbano. El ejército avanza con el objetivo de debilitar las posiciones de Hezbollah tras recientes ataques transfronterizos.
Hezbollah ha implementado una resistencia terrestre decidida para hacer que la invasión israelí sea costosa. Sus combatientes usan tácticas guerrilleras, están preparados para la guerra urbana y emboscadas para frenar a las tropas israelíes.
Esta intensificación señala una escalada en el conflicto de larga data entre Líbano e Israel, con el riesgo de una expansión regional. La campaña militar israelí podría provocar ataques retaliatorios dentro de Líbano y más allá, aumentando las tensiones con Hezbollah, respaldado por Irán.
Las fuerzas israelíes despliegan unidades blindadas, brigadas de infantería y ataques de artillería de precisión. Los combatientes de Hezbollah utilizan misiles antitanque, drones y posiciones defensivas fortificadas que dificultan el avance israelí y amplifican las bajas.
Se espera que los combates se intensifiquen mientras Israel busca asegurar profundidad estratégica, pero las bajas podrían aumentar, arrastrando a países vecinos al conflicto y generando inestabilidad en la región del Levante.




