La guerra civil en Yemen, que se desarrolla desde 2015 entre los hutíes, que controlan el norte, y el gobierno reconocido internacionalmente en el sur, ha desmantelado la infraestructura educativa del país. Cerca de 4 millones de niños, que representan el 40% de la población menor de 18 años, están fuera del sistema escolar. Este colapso educativo no tiene precedente en la región y representa una crisis humanitaria creciente.
Los colegios son atacados directa o indirectamente, usados como bases militares, o inaccesibles debido a la inseguridad. Las familias desplazadas y empobrecidas no pueden costear la educación básica. Además, la ayuda internacional se ve obstaculizada, lo que erosiona aún más la capacidad institucional.
Estrategicamente, la destrucción del sistema educativo pone en peligro la estabilidad futura del país. La falta de educación limita el desarrollo del capital humano y profundiza las divisiones sectarias y regionales, que grupos militantes explotan para perpetuar el conflicto.
Operativamente, antes existían decenas de miles de escuelas y millones de estudiantes, pero ahora más del 50% están dañadas o no funcionan. Los salarios de maestros no se pagan y falta material escolar. UNICEF confirma que casi cuatro millones de niños están sin educación formal, evidencia clara del colapso.
De no detenerse la guerra ni implementarse una reconstrucción a gran escala, Yemen enfrentará una catástrofe generacional en educación que empeorará la crisis humanitaria y socavará la estructura estatal. La restauración de la educación es clave para la paz y la supervivencia nacional.
