Israel lanzó un ataque aéreo sobre el campo de gas South Pars en Irán, mientras que Irán respondió con misiles hacia la terminal de Ras Laffan en Qatar, generando una crisis aguda en infraestructuras energéticas críticas. Estas acciones cruzadas ponen en riesgo importantes nodos de suministro de GNL, con posible impacto en los precios energéticos globales.
South Pars, compartido por Irán y Qatar, es el mayor campo de gas del mundo, aportando más del 50% del gas natural iraní y canalizando significativas exportaciones de GNL a través de Qatar. Ras Laffan es el principal puerto exportador de Qatar con la mayor planta de exportación de GNL a nivel mundial, esencial para la demanda energética de Asia, Europa y otras regiones.
Estos ataques revelan un nuevo frente en la rivalidad proxy entre Irán e Israel, poniendo en peligro los mercados energéticos y la estabilidad regional. La posible interrupción en estos puntos críticos, que aportan más del 10% del comercio global de GNL, puede incrementar la volatilidad en la seguridad energética mundial.
Desde el punto de vista técnico, South Pars cubre cerca de 9,700 kilómetros cuadrados y posee reservas superiores a 51 billones de metros cúbicos, mientras que las instalaciones de Ras Laffan procesan y exportan aproximadamente 77 millones de toneladas anuales de GNL. El daño militar puede devastar estas instalaciones, provocando efectos económicos y estratégicos en cadena.
La escalada en ataques directos contra estos activos energéticos sugiere un riesgo creciente de un conflicto más amplio. Sin una rápida contención diplomática y garantizando la seguridad de estas infraestructuras, los mercados energéticos globales enfrentarán mayor volatilidad y riesgos de interrupciones continuas.




