Cuatro senadores estadounidenses de alto rango realizan una visita de dos días a Taiwán con el objetivo de impulsar un presupuesto especial de defensa por 1.25 billones de dólares taiwaneses (40 mil millones de dólares estadounidenses). Esta iniciativa legislativa está bloqueada por la oposición en el parlamento taiwanés, aunque existen plazos inminentes para pagar importantes acuerdos de armas estadounidenses.
La presión militar creciente de Pekín sobre Taiwán —incluyendo incursiones frecuentes en la zona de identificación aérea y ejercicios militares a gran escala— ha aumentado la urgencia para que Taiwán actualice su capacidad defensiva. El gobierno taiwanés sostiene que la rápida aprobación del presupuesto es crucial para la seguridad nacional.
La visita refleja la frustración creciente en Washington ante el estancamiento legislativo que impide la entrega de armas claves para la postura defensiva de Taiwán. Los senadores estadounidenses enfatizan que no aprobar estos fondos podría debilitar la disuasión frente a la agresión china y desestabilizar la seguridad regional.
El presupuesto propone la compra de sistemas avanzados como la modernización de cazas F-16V, baterías de defensa antimisiles Patriot y proyectos nacionales de submarinos. El ministerio de defensa de Taiwán indica que estos sistemas son esenciales para contrarrestar las amenazas del EPL y mantener una defensa asimétrica creíble.
Sin la aprobación oportuna, Taiwán corre riesgo de penalizaciones y cancelación de varios contratos de armas estadounidenses, lo que vulneraría su capacidad para defenderse ante una posible campaña militar china. Analistas advierten que el estancamiento eleva las tensiones regionales y complica la cooperación de defensa entre Estados Unidos y Taiwán en un contexto de rivalidad creciente con China.
