La estrategia histórica de Irak de mantener relaciones equilibradas con Estados Unidos e Irán está en grave peligro debido a la escalada de hostilidades militares lideradas por EE.UU. e Israel contra Teherán. Los ataques constantes presionan la neutralidad que Bagdad intenta mantener en este conflicto creciente.
Durante años, Irak se ha posicionado como un estado de alineamiento múltiple, aprovechando vínculos con potencias regionales y globales para asegurar su seguridad y peso político. Este enfoque evitó la participación directa en conflictos regionales importantes, preservando la estabilidad interna.
Estratégicamente, la disminución de la neutralidad de Irak podría convertir su territorio en un escenario de conflictos por poder, poniendo en peligro los equilibrios de poder en la región. Las tácticas bélicas estadounidenses contra Irán afectan la economía iraquí, alteran la gobernanza e incrementan tensiones sectarias.
En el ámbito operativo, las fuerzas estadounidenses llevan a cabo frecuentes ataques con drones y operaciones especiales contra grupos respaldados por Irán en Irak y Siria, junto con ataques aéreos israelíes sobre activos iraníes. Las fuerzas de seguridad iraquíes están limitadas para contrarrestar estas incursiones por razones políticas y militares.
Si esta situación continúa, Irak podría verse forzado a abandonar su postura de alineamiento múltiple, acelerando la desestabilización y dificultando soluciones diplomáticas en Medio Oriente. La frágil arquitectura de paz y cooperación regional enfrenta una posible ruptura.
