Markwayne Mullin, nominado por Donald Trump para liderar el Departamento de Seguridad Nacional, defendió sus políticas migratorias estrictas en una tensa audiencia ante el Senado. Los legisladores cuestionaron fuertemente la agenda migratoria del gobierno en un contexto de creciente tensión en la frontera sur de EE. UU.
Mullin afirmó que será una 'mano firme' para gestionar los desafíos de seguridad y migración que enfrenta el DHS. Su nombramiento es clave ante los aumentos de flujo migratorio y los cambios en políticas que revierten enfoques previos.
Desde un punto estratégico, la posible confirmación de Mullin podría endurecer la aplicación migratoria estadounidense, generando repercusiones en la cooperación internacional y aumentando riesgos de crisis humanitarias y diplomáticas en la región.




