El presidente Donald Trump instó abiertamente a los países que no apoyaron los ataques conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán a comprar petróleo estadounidense y tomar por la fuerza el Estrecho de Ormuz. Criticó específicamente a Gran Bretaña y Francia por negarse a colaborar durante un conflicto que ha durado un mes y afectado los mercados mundiales y los precios energéticos. Trump dijo directamente a las naciones que sufren por la falta de combustible para aviación, debido al bloqueo iraní del Estrecho, que "vayan al Estrecho de Ormuz y simplemente TÓMENLO".
El Estrecho de Ormuz es un paso marítimo crítico por donde circula aproximadamente el 20% del suministro petrolero mundial. Las acciones iraníes han restringido severamente el tráfico de petroleros, elevando el precio del crudo y amenazando la estabilidad energética global. Los ataques militares occidentales intentan reducir la influencia iraní, pero aún no han resuelto el estancamiento.
Desde el punto de vista estratégico, la declaración de Trump representa un desafío directo a la soberanía iraní sobre el Estrecho, señalando posible escalada militar en una región ya volátil. Además, revela diferencias entre los aliados estadounidenses, reacios a involucrarse plenamente en el conflicto. Los países del Golfo enfrentan mayor riesgo de verse implicados conforme la seguridad energética global se tensa.
Operativamente, el Estrecho mide solo unos 21 millas náuticas de ancho y es fácilmente vigilado por fuerzas iraníes equipadas con lanchas rápidas, misiles y minas. Estados Unidos y sus aliados poseen poder naval y aéreo avanzado pero enfrentan dificultades para garantizar el paso libre sin provocar una guerra mayor. La venta de petróleo estadounidense busca reducir la dependencia del tránsito por el Golfo.
Esta situación puede desestabilizar aún más los mercados energéticos globales y aumentar las tensiones militares en el Golfo Pérsico. La orden de "simplemente TÓMENLO" podría provocar una respuesta agresiva de Irán, amenazando la seguridad marítima y el comercio internacional. La próxima fase del conflicto podría decidir el control de una de las rutas energéticas más cruciales del planeta.


