El presidente taiwanés Lai Ching-te abordó el Hai Kun (SS-711), el primer submarino de ataque construido en Taiwán, el 19 de marzo, destacando su papel crucial en la estrategia de disuasión marítima. Lai subrayó que los submarinos son herramientas vitales para establecer una 'disuasión estratégica' y contrarrestar posibles bloqueos marítimos chinos.
El Hai Kun es un logro clave del programa de submarinos de defensa indígena de Taiwán, un buque de ataque diesel-eléctrico de 2.500 toneladas diseñado especialmente para la guerra submarina. Este submarino demuestra la intención de Taiwán de mantener capacidades navales asimétricas ante la creciente dominancia naval china y las frecuentes incursiones en el Estrecho de Taiwán.
Estratégicamente, el proyecto del submarino amplía la profundidad defensiva de Taiwán y busca complicar el cálculo militar de Pekín. Submarinos como el Hai Kun proporcionan opciones furtivas y creíbles de segunda respuesta, desafiando los esfuerzos chinos para imponer control marítimo y bloqueo, parte de su estrategia de coerción en la ‘zona gris’.
Técnicamente, el SS-711 integra diseños indígenas avanzados, incluyendo sistemas de propulsión independientes del aire para prolongar la autonomía bajo el agua, modernos sonares y sistemas de combate, y capacidad para lanzar armas antibuque y ataques a tierra. Su desplazamiento de 2.500 toneladas lo posiciona entre las clases diesel-eléctricas más significativas en la región, aumentando la flexibilidad operacional de la flota submarina de Taiwán.
De cara al futuro, el despliegue del Hai Kun anuncia una rivalidad marítima intensificada en el Pacífico Occidental. La expansión de capacidad submarina de Taiwán puede escalar tensiones y provocar contra-movimientos de Pekín. Sin embargo, incrementa significativamente la postura disuasoria de Taipei, estabilizando potencialmente el equilibrio al complicar los planes navales chinos en el Estrecho de Taiwán y sus alrededores.
