Los crecientes precios del combustible relacionados con conflictos en Medio Oriente están empujando a más filipinos hacia deudas graves con tarjetas de crédito, advierten analistas. Un estudio regional identifica que la carga de estas deudas en Filipinas alcanza niveles críticos.
Aunque la posesión de tarjetas de crédito es baja, los filipinos aumentan su uso intensivamente para cubrir gastos de vida que superan el crecimiento de sus ingresos. Los bancos reportan un crecimiento constante en cuentas por cobrar de tarjetas, señal de la expansión del endeudamiento.
Esta carga creciente afecta a hogares y amenaza la estabilidad económica nacional, con posibles impagos que afectarían al sistema bancario. La crisis evidencia vulnerabilidades frente a la volatilidad internacional de precios de combustible por conflictos geopolíticos.
Las cuentas por cobrar de tarjetas crecen anualmente más del 15%, impulsadas por inflación persistente y estancamiento salarial. Filipinas enfrenta el reto de manejar la expansión del crédito con los crecientes riesgos de incumplimiento.
De no frenarse, esta tendencia agrava fracturas socioeconómicas, reduce el poder adquisitivo y eleva riesgos financieros, requiriendo políticas urgentes para estabilizar el mercado crediticio y proteger a los vulnerables.
