El 30 de marzo de 2026, el Ministerio de Defensa de Catar difundió imágenes inéditas que muestran el despliegue activo de sus sistemas de defensa contra misiles balísticos y drones en un contexto de crecientes tensiones con Irán. El video destaca al Al Fulk, un buque de asalto anfibio (LPD) equipado con avanzados misiles tierra-aire Aster. También aparecen los corbetas clase Al Zubarah, mostrando una defensa aérea naval multicapa.
Estos avances se producen cuando Irán continúa realizando pruebas agresivas de misiles y actividad con drones que amenazan la estabilidad en el Golfo. La introducción del LPD Al Fulk con misiles Aster marca un giro estratégico en la guerra naval regional. Mejora la capacidad de Catar para interceptar misiles supersónicos y drones rápidos, mostrando una rápida modernización armamentística frente al arsenal misilístico en aumento de Irán.
El Al Fulk es un buque de asalto anfibio altamente capaz diseñado para proyectar poder y ofrecer cobertura avanzada de defensa aérea. Emplea misiles Aster 15 y 30, reconocidos por su rápida intercepción y guiado por radares avanzados. Estos misiles están destinados a interceptar amenazas balísticas, de crucero y antibuque, elevando considerablemente el umbral de defensa aérea naval de Catar. Las corbetas Al Zubarah complementan con defensa cercana y apoyo de guerra electrónica.
La acción de Catar ocurre en medio de una rivalidad geopolítica intensificada con Irán, subrayando una acelerada carrera armamentista naval en el Golfo. Desplegar LPDs armados con Aster mejora la disuasión estratégica y fortalece la postura defensiva naval. Esto refuerza la política de defensa de Doha para contrarrestar la agresión regional iraní y proteger rutas marítimas clave.
De cara al futuro, Catar probablemente continuará expandiendo su arquitectura de defensa de misiles, lo que podría motivar mejoras similares en otros miembros del Consejo de Cooperación del Golfo. Este despliegue indica una nueva fase de escalada en defensa naval de alta tecnología en el Golfo, aumentando riesgos de errores de cálculo y obligando a los poderes regionales a reevaluar el equilibrio de fuerzas navales y sus alianzas.
