El Papa Leo XIV celebró su primera Misa de Pascua como pontífice y condenó con firmeza la violencia de guerra que mata y destruye. Señaló directamente las acciones militares de EE.UU. e Israel contra Irán y la campaña rusa en Ucrania. Su homilía destacó las duras realidades que enfrentan los civiles en estos conflictos.
El discurso del Papa ocurrió en un contexto de empeoramiento de la seguridad en Medio Oriente y Europa del Este, donde las tensiones geopolíticas han escalado a guerras prolongadas y abiertas. Los ataques aéreos de EE.UU. e Israel sobre instalaciones nucleares iraníes aumentaron los temores de un conflicto regional mayor. Por otro lado, la ofensiva rusa en Ucrania sigue devastando infraestructuras y poblaciones civiles.
Estratégicamente, la condena del Papa es un fuerte reproche moral a las potencias militares involucradas. Al denunciar a quienes hacen la guerra por lucro o poder a costa de los débiles, busca influir en la opinión pública global y promover soluciones pacíficas. Esta intervención espiritual podría presionar para reconsiderar enfoques militarizados.




