El Pentágono ha ignorado deliberadamente una orden judicial de Estados Unidos que prohíbe imponer mayores controles sobre el acceso de la prensa en la sede del Departamento de Defensa. Un abogado del New York Times pidió a un juez federal que obligue al gobierno a cumplir una orden emitida hace solo diez días.
El juez Paul Friedman no dictó sentencia de inmediato tras escuchar una segunda ronda de argumentos entre abogados del periódico y del gobierno de Trump. La disputa gira en torno a una política del Pentágono que limita la capacidad de los periodistas para cubrir operaciones en los niveles más altos del ejército.
Este enfrentamiento muestra un choque fundamental entre preocupaciones de seguridad nacional y la libertad de prensa, en especial en una potencia mundial como Estados Unidos. Las restricciones del gobierno sobre el acceso a la prensa amenazan la confianza pública y aumentan las tensiones por la rendición de cuentas militar.
La política del Pentágono impone controles estrictos a los reporteros acreditados para entrar y cubrir la sede, un punto estratégico vital. La orden judicial bloqueó temporalmente esta política, pero la negativa del Pentágono a cumplir la pone en riesgo de escalar el conflicto.
Si no se resuelve, la desobediencia podría derivar en nuevas órdenes judiciales y un escrutinio mayor de políticas mediáticas militares a nivel global. El caso refleja la lucha constante entre secreto estatal y derecho público a la información en centros de defensa clave.
