Noruega anunció un incremento de 11,8 mil millones de dólares en gasto de defensa hasta 2035, enfocando sus recursos en municiones avanzadas para jets F-35 y activos navales. El país canceló su programa de drones tras problemas técnicos y costos elevados, priorizando ahora misiles avanzados guiados anti-radiación (AARGM-ER) y la compra acelerada de submarinos y fragatas.
Esta medida responde a crecientes presiones de seguridad en el Ártico y Atlántico Norte, donde Rusia intensifica su presencia y la OTAN refuerza compromisos. El cambio estratégico consolida la interoperabilidad con aliados clave y fortalece la capacidad de disuasión ante posibles amenazas rusas.
Desde el punto de vista estratégico, esta inversión mejora la capacidad defensiva y ofensiva noruega, incrementando la precisión en ataques aéreos, y la vigilancia y control naval. Las nuevas fragatas y submarinos dotan a Noruega de mejores medidas antisubmarinas y defensa marítima, crucial para proteger rutas marítimas y sectores energéticos vulnerables.
Técnicamente, la compra incluye misiles AARGM-ER con tecnología avanzada de guerra electrónica y guiado por radar, capaces de neutralizar sistemas antiaéreos enemigos. Los submarinos estarán equipados con sistemas stealth modernos y sensores avanzados para misiones de reconocimiento y ataque submarino. Las fragatas contarán con plataformas multifuncionales, radares y sistemas antiaéreos de última generación.
Es probable que esta expansión provoque un reajuste militar en la región del norte de Europa, generando una posible carrera armamentista. La cancelación del programa de drones subraya una estrategia pragmática hacia sistemas comprobados para garantizar la disuasión y estabilidad regional.

