Northrop Grumman firmó un contrato fijo de $127.3 millones para la producción de los objetivos supersónicos de baja cota GQM-163A Coyote. Estos drones simulan amenazas de misiles a alta velocidad para evaluar sistemas de defensa aérea y de misiles navales a nivel mundial.
El programa GQM-163A surgió para enfrentar el aumento en sofisticación de misiles antibuque, replicando perfiles de vuelo supersónicos a baja altura sobre el mar. El contrato asegura el suministro continuo para la Armada de EE.UU. y sus aliados.
Desde un punto estratégico, el uso de estos drones supersónicos ayuda a las armadas a contrarrestar tecnologías emergentes de misiles hipersónicos y supersónicos, manteniendo la efectividad defensiva. Este contrato refleja la creciente competencia marítima global.
Técnicamente, el GQM-163A alcanza velocidades de hasta Mach 2.5, volando apenas metros sobre el mar para evitar detección radar. Mide unos 5 metros y reproduce firmas radar e infrarrojas realistas para entrenamiento.
A futuro, la producción de estos objetivos fortalece la capacidad defensiva y preparación operativa naval. Este desarrollo subraya tensiones globales navales y la necesidad de contrarrestar amenazas supersónicas que ponen en riesgo la seguridad marítima.

