El líder norcoreano Kim Jong-un supervisó personalmente la prueba de un motor de combustible sólido para misiles intercontinentales con un empuje máximo de 2.500 kilonewtons, un salto considerable desde los 1.971 kN de septiembre pasado. Los medios estatales destacaron este avance como un aumento sustancial en el poder militar estratégico del país.
El motor está fabricado con material compuesto de fibra de carbono, lo que mejora su resistencia y reduce peso. Esto puede traducirse en un mayor alcance y capacidad de carga para sus misiles balísticos intercontinentales, demostrando la intención de Pyongyang de fortalecer su arsenal de largo alcance.
Las implicaciones estratégicas son preocupantes: un motor sólido con mayor empuje reduce el tiempo de lanzamiento y mejora la supervivencia de la disuasión nuclear norcoreana. Esta mejora desafía a los sistemas de defensa antimisiles globales y aumenta la escalada armamentística en Asia Oriental.
Técnicamente, el aumento del 27% en empuje entre 1.971 kN y 2.500 kN supone una mejora significativa en potencia. Los motores de combustible sólido proporcionan mayor preparación y movilidad que los líquidos, acercando a Corea del Norte a desplegar ICBM con alcance global y fiabilidad superior.
Si se realiza un lanzamiento de prueba con este motor, podría marcar una nueva escalada en la provocación nuclear de Pyongyang, elevando la amenaza de errores de cálculo y desestabilización en una región ya inestable. Las potencias globales deben reevaluar con urgencia sus estrategias diplomáticas y de defensa.
