Israel eliminó a dos altos cargos iraníes —el jefe de seguridad Ali Larijani y el comandante de Basij Gholamreza Soleimani— en su más reciente operación. Irán ha prometido represalias inmediatas y contundentes, mientras la muerte de estos líderes eleva al máximo la tensión en la región.
Este ataque es el clímax de varias semanas de hostilidades abiertas entre Israel, Irán y sus aliados, que comenzaron tras inusitados intercambios de misiles y drones. La confrontación explotó tras el primer ataque directo de Irán sobre territorio israelí este mes, rompiendo años de confrontaciones indirectas.
El asesinato de Larijani y Soleimani implica una escalada mayor, pues podría activar a milicias aliadas de Irán como Hezbolá en Líbano y actores en Siria, Irak y Yemen. La eliminación de estos altos mandos expone debilidades en la cúpula iraní y revela que Israel apuesta por una estrategia de represalias de alto riesgo.
El liderazgo israelí, enfrentando severas presiones internas, busca frenar la influencia iraní mediante ataques selectivos de alto perfil. Por su parte, la cúpula del IRGC y el Consejo de Seguridad Nacional de Irán deben responder contundentemente para no perder legitimidad ante su pueblo y aliados regionales.
Según fuentes, el operativo utilizó municiones guiadas de precisión, probablemente lanzadas por aviones F-35I Adir desde bases no reveladas. El objetivo era un complejo donde se reunía el comando operativo. Este ataque llega poco después de que Israel incrementara su presupuesto militar en $10 mil millones este trimestre.
La expectativa es que Irán responda con ataques de misiles, ciberataques a infraestructura israelí o movilización de milicias proxys, aumentando los riesgos de descontrol. Las acciones podría extenderse a intereses occidentales que apoyan a Israel.
Casos como el asesinato de Qassem Soleimani en 2020 muestran que estos eventos tienden a generar oleadas de violencia difíciles de contener. Ese precedente sugiere que la confrontación actual va a escalar aún más.
Los servicios de inteligencia vigilan los movimientos de la IRGC, el despliegue de misiles y actividades de milicias en Irak, Líbano y Siria. En las próximas horas se esperan señales tempranas de movilización y cambios de postura militar regional.



