Los proxies houthi de Irán en Yemen han entrado en el conflicto en el estrecho de Bab al-Mandab, elevando la tensión en una de las rutas marítimas más críticas del mundo. Teherán ha amenazado directamente con bloquear o interrumpir el tráfico marítimo en el estrecho, empleando a sus aliados para controlar esta vía estrecha y vital. Bab al-Mandab conecta el Golfo de Adén con el Mar Rojo y el Canal de Suez, canalizando una parte significativa del comercio global.
Esta escalada es parte de años de guerra por poderes entre Irán y Arabia Saudita, con el corredor del Mar Rojo emergiendo como nuevo frente. Mientras que una interrupción en el Estrecho de Ormuz afecta principalmente a Asia, una interferencia en Bab al-Mandab podría poner en riesgo las cadenas de suministro energético europeas y las importaciones asiáticas, ampliando el impacto a nivel mundial.
Estratégicamente, Irán busca diversificar su influencia más allá de Ormuz controlando otro cuello de botella crítico para el comercio mundial. Esto le permite presionar no solo a sus vecinos golfeños, sino también a Europa y Asia, aumentando la tensión en los conflictos proxy y marítimos regionales. Controlar Bab al-Mandab significa poder interrumpir las rutas marítimas esenciales para el flujo global de petróleo y mercancías, con el riesgo de provocar desequilibrios económicos globales.
Los Houthi operan con embarcaciones armadas y sistemas de misiles que, según informes, cuentan con el apoyo de Irán para atacar objetivos comerciales y militares en el estrecho. La inteligencia reciente muestra incrementos en despliegues navales houthi y ataques con misiles dirigidos a la vía marítima. La geografía angosta del estrecho —apenas 18 millas en su punto más estrecho— amplifica la amenaza, dado que fuerzas limitadas pueden ocasionar grandes interrupciones.
Las consecuencias internacionales serían graves si las amenazas de Teherán se materializan en bloqueos reales o ataques. Las compañías navieras enfrentarán re-rutas y mayores costos de seguro, los mercados energéticos sufrirán volatilidad, y potencias regionales como Egipto, Arabia Saudita y Yibuti podrían sufrir riesgos de seguridad directa. La expansión del conflicto hacia Bab al-Mandab subraya la urgente necesidad de esfuerzos diplomáticos y de seguridad multilaterales para proteger esta arteria crítica del comercio mundial.




