Irán convocó a sus ciudadanos a formar cadenas humanas alrededor de plantas de energía ante el plazo impuesto por Estados Unidos para reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz.
Esto sucede tras ataques iraníes que dejaron al menos 15 muertos en el país y disparos de misiles o cohetes contra Israel y Arabia Saudita, que provocaron el cierre temporal de un puente clave en la región.
La orden de proteger la infraestructura nuclear y energética llega en medio de la presión del Presidente Trump, quien exigió que Irán permita el tránsito marítimo.
El presidente iraní afirmó que 14 millones de iraníes, incluido él mismo, se ofrecieron como voluntarios para proteger físicamente las instalaciones críticas, mostrando la determinación de Teherán para resistir la presión estadounidense.
Las operaciones involucraron lanzamientos de misiles balísticos y ataques con drones con objetivos estratégicos. La cadena humana busca disuadir posibles ataques enemigos complicando las opciones militares.
Este aumento en la tensión eleva el riesgo de un conflicto mayor en el Golfo, con Irán dispuesto a controlar con más firmeza los puntos marítimos clave y responder a rivales regionales. La comunidad internacional debe estar alerta para evitar una guerra abierta.
