Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en Medio Oriente, provocando rumores de una invasión terrestre en la estratégica isla de Kharg, un centro clave para la exportación de petróleo iraní. Teherán advirtió que cualquier ataque en Kharg desatará una feroz represalia mediante diversas vías, elevando la tensión en una región ya volátil.
La isla de Kharg controla terminales petroleras críticas por donde pasa cerca del 20% del crudo mundial a través del estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento que Irán amenazó con cerrar recientemente. La presencia estadounidense busca disuadir movimientos iraníes, pero también ha intensificado las provocaciones.
Las fuerzas iraníes y sus proxies han preparado cuatro opciones principales de ataque: bombardeos con misiles a bases estadounidenses en la región, sabotaje de infraestructuras petroleras, ataques navales asimétricos en el Golfo Pérsico y operaciones cibernéticas contra redes militares estadounidenses. Esto representa un enfoque múltiple para disuadir o castigar cualquier incursión.
Las unidades de misiles balísticos iraníes desde tierra pueden atacar fuerzas estadounidenses con misiles Zelzal y Fateh-110, que tienen capacidad de ataques precisos a cientos de kilómetros. La Guardia Revolucionaria usa embarcaciones rápidas y mini-submarinos para combates navales tipo guerrilla. Además, ataques cibernéticos podrían interferir sistemas de comunicaciones y armamento de EEUU.
Si las fuerzas estadounidenses avanzan con una invasión, el enfrentamiento podría desencadenar un conflicto mayor que amenace la estabilidad regional, el suministro global de petróleo y los mercados internacionales. La postura firme de Irán muestra su disposición a defender con dureza sus activos estratégicos, prolongando y agravando cualquier crisis.

