Irán lanzó una serie de ataques con misiles y drones dirigidos a activos militares estadounidenses en la región, lo que provocó que las sirenas de ataque aéreo sonaran en toda la ciudad de Kuwait durante las oraciones del Eid. La alarma inesperada obligó a los civiles a buscar refugio en plena celebración, marcando una escalada significativa en las tensiones del Medio Oriente.
Este ataque sigue una tendencia de agresiones crecientes por parte de Irán contra fuerzas estadounidenses y aliadas, sucediendo pocos días después de sanciones y despliegues militares reforzados por Washington. Kuwait, que alberga importantes instalaciones militares estadounidenses, se vio directamente amenazado debido a la proximidad con las trayectorias de misiles iraníes.
Estratégicamente, la capacidad iraní para atacar objetivos profundos en territorio aliado demuestra una mayor precisión y audacia, buscando imponer costos y disuadir la presencia estadounidense en el Golfo. La operación evidencia la creciente dependencia de Teherán en enjambres combinados de misiles y drones para desafiar defensas aéreas avanzadas y complicar la estrategia regional de EE.UU.
Los misiles incluidos fueron presuntamente cohetes balísticos de corto alcance Fateh-110 con alcance superior a 300 kilómetros, complementados por drones armados Shahed diseñados para ataques de precisión. La defensa civil de Kuwait respondió rápidamente a las sirenas, aunque hasta el momento no se reportan bajas.
La consecuencia inmediata es una mayor inestabilidad regional con riesgos de escalada amplia involucrando a aliados estadounidenses e Irán, potencialmente arrastrando a estados del Golfo a un enfrentamiento prolongado. Expertos advierten que más ataques iraníes podrían provocar represalias militares decisivas, amenazando la frágil seguridad del Golfo en un periodo Eid ya volátil.
