India ha reducido agresivamente los impuestos sobre la gasolina y el diésel para enfrentar las críticas escaseces de suministros debido a la guerra en Irán. El gobierno rechazó de forma categórica los rumores sobre un nuevo confinamiento, calificándolos de ‘completamente falsos’.
El país depende en gran medida del crudo del Medio Oriente, importando alrededor del 80 % de su petróleo, siendo Irán un proveedor significativo históricamente. El conflicto en Irán ha interrumpido las exportaciones, agravando un mercado global ya limitado y causando aumentos de precios y escasez interna.
La reducción de impuestos a los combustibles tiene como objetivo aliviar la presión inflacionaria sobre consumidores y sectores industriales dependientes de combustibles accesibles. Esta medida refleja la creciente preocupación de Delhi por la vulnerabilidad frente a las tensiones geopolíticas.
Los impuestos sobre la gasolina y el diésel han bajado hasta 8 rupias por litro, representando un impacto fiscal de varios miles de millones de dólares, pero alivio esencial para los usuarios finales. India también está ampliando sus reservas estratégicas de petróleo, con aproximadamente 40 millones de barriles.
De cara al futuro, el gobierno indio enfrenta presiones para diversificar sus fuentes de crudo y fortalecer la seguridad energética. El efecto en cadena de la guerra en Irán subraya la posición frágil de los grandes importadores y el riesgo de más volatilidad y crisis de suministro mundiales.




