El movimiento hutí en Yemen lanzó una fuerte advertencia al declarar que mantienen sus dedos en el gatillo preparados para represalias relacionadas con las hostilidades en curso de EEUU e Israel contra Irán. Esto subraya la postura estratégica hutí para usar la cercanía de Yemen a rutas marítimas vitales.
Desde 2015, los hutíes han estado inmersos en la guerra civil y mantienen estrechos vínculos con Irán, que los respalda política y militarmente. Ante la escalada entre Teherán y la alianza EEUU-Israel, los hutíes emergen como un frente proxy capaz de ampliar zonas de conflicto más allá de las fronteras iraníes.
El control hutí sobre partes de Yemen cerca del Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb les otorga capacidad para interrumpir uno de los pasos marítimos más activos del mundo. Esto aumenta el riesgo de contagio del conflicto a la economía global y a flujos energéticos.
Este grupo ha usado misiles balísticos y drones en ataques previos, armas vinculadas a las cadenas de suministro iraníes. Su arsenal estratégico y posición geográfica permiten ataques tácticos contra blancos comerciales y militares en rutas marítimas árabes.
Si implementan sus amenazas, se anticipan represalias severas de EEUU e Israel, intensificando el conflicto regional. Las potencias globales deben considerar el frente yemení como parte clave en la confrontación más amplia entre Irán y la alianza EEUU-Israel para anticipar riesgos y proteger la seguridad marítima.
