El portavoz militar de Hamás, Abu Obeida, rechazó enérgicamente las exigencias internacionales para que el grupo se desarme, calificándolas como intentos para avanzar en lo que describió como el genocidio continuo de Israel contra los palestinos. Destacó que el desarme es inaceptable mientras Israel siga sus campañas militares.
Desde que Hamás tomó el control de Gaza en 2007, Israel y otras naciones han presionado para su desmilitarización, asociando al grupo armado con ataques transfronterizos y lanzamientos de cohetes repetidos. Estas demandas han sido un obstáculo firme en las negociaciones de paz y ceses al fuego.
Estratégicamente, la negativa de Hamás a desarmarse mantiene el estancamiento con Israel, preservando una amenaza significativa que genera inestabilidad regional persistente. El grupo utiliza sus capacidades militares como palanca contra las operaciones israelíes y la presión política.
Técnicamente, Hamás opera un arsenal diversificado que incluye cohetes de fabricación local, misiles antitanques y comandos entrenados en guerra urbana asimétrica. Su enfoque en tácticas guerrilleras y ataques con cohetes de corto alcance le permite sostener una presión militar continua a pesar del bloqueo y los ataques israelíes repetidos.
De cara al futuro, la militarización arraigada de Hamás probablemente asegurará la continuidad de los enfrentamientos violentos en Gaza. Las llamadas al desarme encontrarán resistencia, perpetuando ciclos de conflicto que dificultan la resolución diplomática y prolongan el sufrimiento humanitario.
