Estados Unidos e Israel han aumentado significativamente sus ataques en Irán, manteniendo una ofensiva de más de un mes contra instalaciones clave de energía, militares y de comunicación. En respuesta, Teherán ha comenzado a movilizar a niños de 12 años o más en patrullas armadas y puntos de control, marcando una peligrosa militarización de la juventud iraní.
Esta campaña renovada sigue a meses de operaciones encubiertas y asesinatos selectivos vinculados a intentos de Estados Unidos e Israel de paralizar los programas nucleares y de misiles iraníes. La decisión de Teherán de reclutar menores indica una crisis de mano de obra y un giro hacia la militarización total de la sociedad en medio del aumento de tensiones.
Estratégicamente, estas hostilidades elevan los enfrentamientos indirectos entre Irán, Israel y Estados Unidos, poniendo en riesgo una mayor desestabilización regional, incluyendo Irak, Siria y Líbano. Las patrullas juveniles armadas en Teherán también podrían aumentar la represión interna y reducir la estabilidad civil.
Desde el punto de vista operativo, los ataques han apuntado a instalaciones de misiles, oleoductos y centros de mando usando drones, ataques aéreos de precisión y operaciones cibernéticas. Las fuerzas de seguridad iraníes ahora despliegan niños mayores de 12 años junto a unidades adultas, equipados con armas ligeras para puntos de control urbanos.
La intensificación tanto de los ataques externos como de la militarización interna puede prolongar la postura conflictiva de Irán y desestabilizar aún más un Oriente Medio ya volátil. Los actores internacionales deben monitorear de cerca estos eventos para evitar una escalada mayor hacia un conflicto directo.

