Grecia aprobó un contrato por 3,000 millones de euros para adquirir sistemas multilayer de defensa aérea y contra drones israelíes, dentro del programa Escudo Aquiles. También incluye la modernización de 38 cazas F-16 con mejoras en aviónica y armamento. Esta inversión destaca por ser una de las más significativas en defensa aérea de Grecia en décadas.
Esta medida se enmarca en un contexto de crecientes tensiones militares entre Grecia y Turquía en el Mediterráneo Oriental. Las agresivas operaciones con drones de Turquía y el aumento de sus capacidades aéreas presionan a Grecia a fortalecer su arquitectura defensiva. Los sistemas israelíes están reconocidos por sus capacidades integradas de radares y misiles interceptores.
Estratégicamente, Grecia busca disuadir las incursiones aéreas turcas y mantener la superioridad aérea en zonas disputadas. La modernización de los F-16 ampliará su alcance operativo y permitirá ejecutar misiones de precisión. La defensa multilayer incorpora interceptores de corto, medio y largo alcance para enfrentar amenazas de misiles y drones en evolución.
El Escudo Aquiles incluye el sistema de misiles David’s Sling, baterías Iron Dome para defensa cercana y avanzadas redes de radar. Esta arquitectura se complementa con los sistemas Patriot ya desplegados en Grecia. Las mejoras en los F-16 incluyen motores F-110, radares AESA y suites avanzadas de guerra electrónica para incrementar la eficacia en combate.
Este acuerdo intensifica el dilema de seguridad en el Mediterráneo Oriental, mostrando la apuesta griega por equilibrar los avances militares turcos. La potenciación de la defensa aérea y la flota de cazas puede provocar una mayor competencia armamentística regional, incrementando las tensiones sobre soberanía marítima y aérea entre ambos países.


