La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, busca un tercer mandato histórico mientras su partido aprovecha un aumento temporal en apoyo tras rechazar presiones estadounidenses sobre Groenlandia. Este repunte se produjo luego de que Frederiksen descartara públicamente la propuesta de EE.UU. para comprar Groenlandia, defendiendo la soberanía danesa.
Desde 2022, Frederiksen había perdido terreno debido a problemas domésticos, pero su gestión en el tema groenlandés revirtió esta tendencia brevemente. El gobierno danés sostiene que los asuntos de Groenlandia deben respetar la autonomía local y los lazos constitucionales con Dinamarca.
Estratégicamente, Frederiksen reafirma la intención de Dinamarca de mantener influencia en el Ártico ante la creciente competencia de grandes potencias. Groenlandia es clave por sus recursos naturales y su ubicación estratégica, atrayendo interés de EE.UU., China y Rusia.
Los socialdemócratas de Frederiksen cuentan con cerca del 25% de la intención de voto, destacando su política respecto a Groenlandia. EE.UU. ofreció comprar Groenlandia, propuesta que Frederiksen rechazó, demostrando la firmeza danesa en defensa territorial.
De cara al futuro, un tercer mandato potenciaría la estrategia ártica de Dinamarca y su posicionamiento geopolítico. Sin embargo, la caída en apoyo popular general podría poner en riesgo la estabilidad política si los problemas internos prevalecen.
