El ejército de Burkina Faso y sus grupos aliados han matado a más de 1.800 civiles desde 2023, según un informe reciente de Human Rights Watch (HRW). Los abusos se califican de “horribles” con ejecuciones sumarias, detenciones arbitrarias y torturas que afectan a civiles en zonas de conflicto. Las poblaciones locales viven bajo terror constante ante la impunidad de las fuerzas de seguridad.
Burkina Faso enfrenta una insurgencia brutal con grupos yihadistas vinculados a Al-Qaeda y Estado Islámico, además de operaciones militares estatales. El gobierno y ejército frágiles suelen chocar con estos grupos, pero muchas veces agravan la crisis con graves abusos contra civiles sospechosos.
Estrategicamente, esta violencia desestabiliza el corredor del Sahel, afectando a países vecinos como Mali y Níger. El ciclo de violencia socava los esfuerzos antiterroristas regionales e internacionales, contribuye a desplazamientos masivos y agrava la crisis humanitaria en la región.

