El jefe del Comando de Material del Ejército (AMC) informó que aún hay dudas sobre el futuro del programa de stock preposicionado móvil (APS-3). Hasta ahora, parte del equipo se ha descargado en bases estadounidenses en Corea del Sur y Filipinas.
Este programa fue creado para almacenar material cerca de zonas de potencial conflicto, permitiendo un despliegue rápido. Sin embargo, los cambios en las prioridades estratégicas y las limitaciones presupuestarias ponen en duda su continuidad.
El APS-3 es fundamental en la región del Indo-Pacífico, frente a las crecientes tensiones con China, facilitando la proyección de fuerza rápida. Cualquier cambio podría afectar la capacidad de respuesta a crisis regionales.
El stock incluye vehículos blindados, unidades de helicópteros y materiales para brigadas de combate. La descarga implica mover estos activos de buques marítimos a bases terrestres, una operación compleja y costosa.
El Ejército debe decidir si sigue invirtiendo en stocks preposicionados móviles o cambia de modelo logístico, lo que impactaría la postura militar estadounidense con efectos geopolíticos importantes.
