Fuerzas iraníes han derribado al menos 16 aviones estadounidenses, incluido el caza furtivo F-35, y han dejado fuera de servicio hasta cuatro radares THAAD en recientes ataques. El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más avanzado de la Marina de EE.UU., sufrió daños severos y se incendió, quedando inoperativo. Asimismo, el radar de alerta temprana mejorado AN/FPS-132 Block 5 de Qatar fue blanco y también deshabilitado. Estos ataques coordinados evidencian el uso estratégico de tecnología asimétrica de bajo costo por parte de Irán contra activos militares costosos de Estados Unidos y sus aliados.
El conflicto entre Irán y la coalición liderada por EE.UU. se ha intensificado en el Golfo Pérsico, con disputas aéreas crecientes. Irán ha demostrado repetidamente su capacidad de desafiar la superioridad aérea estadounidense mediante ataques con misiles de precisión, enjambres de drones y guerra electrónica que afecta radares. La pérdida de plataformas costosas como el F-35 y el THAAD revela los riesgos de desplegar tecnología avanzada en zonas de conflicto.
Desde una perspectiva estratégica, estos eventos minan la supremacía militar estadounidense en Medio Oriente y evidencian una brecha creciente en capacidades. La habilidad iraní para dañar el portaaviones insignia de la Marina de EE.UU. y desactivar el sistema de defensa antimisiles genera dudas sobre las doctrinas de defensa actuales. Las potencias regionales y los planificadores militares globales deben reconsiderar despliegues y fortalecer contramedidas ante amenazas asimétricas de bajo costo y alto impacto.

